La técnica patentada por la propia compañía, Lift Pile®, fue la seleccionada para prevenir futuros problemas estructurales en el vaso y alrededores
Construir una piscina nueva no consiste únicamente en excavar, hormigonar e instalar un sistema de depuración. Aunque a simple vista pueda parecer una obra sencilla, una piscina es una estructura que transmite cargas importantes al terreno y que, además, debe mantener su estabilidad durante años en condiciones muy exigentes. El peso del agua, el propio vaso de la piscina, los empujes del terreno, los cambios de humedad, los rellenos mal compactados o la presencia de suelos con baja capacidad portante pueden provocar movimientos diferenciales que terminen generando grietas, fugas, deformaciones o daños en la zona perimetral.
Por eso, antes de construir una piscina, es fundamental analizar no solo el diseño estético o funcional, sino también el comportamiento del terreno sobre el que se va a apoyar. Y es que cuando el suelo no ofrece garantías suficientes, más vale prevenir que curar. En este sentido, GeoNovatek intervino recientemente en la piscina de una vivienda unifamiliar de Almería. La función de GeoNovatek era futuros problemas estructurales asegurando la nueva cimentación.

Solución GeoNovatek: recalce de la nueva cimentación mediante Lift Pile®
GeoNovatek decidió recalzar la nueva cimentación de esta piscina mediante la hinca de 4 micropilotes MP/60; uno en cada esquina. Para ello, se utilizó el sistema Lift Pile®, el cual transmite la carga estructural y de uso a estratos de mayor profundidad y resistencia. La intervención se realizó de la siguiente manera:
Previo al vertido de hormigón de la nueva cimentación, se procedió a la colocación de secciones cilíndricas metálicas especiales y huecas, llamadas vainas, de 90 mm de diámetro y de 13,5 mm de espesor, conectadas a la armadura de la nueva cimentación. Una vez instaladas, y transcurridos los 28 días de curado del hormigón que aseguran la resistencia prevista de la nueva cimentación, se continuó con la fase de hincado de micropilotes, que consiste en el uso de un pistón hidráulico de hincado fijado a la vaina y empleando como contrapeso la propia estructura donde está fijada la camisa. Los elementos que configuran el micropilote lo forman secciones de 1 metro de longitud de tubos de acero diseñados por GeoNovatek exclusivamente para este fin, que se van introduciendo uno tras otro, uniéndose entre sí con un tapón roscado macizo de acero de alta resistencia.

Durante la fase de hinca del micropilote se produce un efecto de compactación radial del terreno alrededor de la barra de penetración, causada por la compresión del terreno, cuyo volumen ha sido desplazado por el micropilote.

El pistón hidráulico está dotado de un manómetro que permite leer la presión necesaria para la hinca de los micropilotes de acero en el terreno, y con el que se comprueba la capacidad portante de cada micropilote, formando parte del plan de control de la actuación. Cuando el micropilote encuentra una formación geotécnica que le permita resistir la fuerza de hincado, previamente especificada en el proyecto, se desengancha el pistón y se procede a su pretensado.

El pretensado se consigue mediante el dispositivo de precarga regulable, el cual se conecta a la camisa, ya embebida en la cimentación, gracias a un cabezal de acero enroscado de sección circular. Actuando con un instrumento dinamométrico sobre el perno sito en el extremo superior del dispositivo, es posible ejercer una precarga del micropilote. Las camisas actúan como tutor o guía para los micropilotes que se hincarán en el recalce.
Firmado por Carolina Iglesias
Ingeniera de Obras Públicas de Geonovatek