El radón, una amenaza silenciosa contra salud e infraestructuras que exige acción

El gas radón es una amenaza de primera magnitud para la salud. Invisible, inodoro y radiactivo, este gas de origen natural pone en jaque a la salud pública no solo en España, sino en todo el mundo. En España, se estima que más de 1.500 muertes al año están relacionadas directamente con la exposición a radón, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). A nivel global, el radón es responsable de hasta un 14% de los casos de cáncer de pulmón.

El gas radón se genera de manera natural en suelos graníticos y rocosos y se filtra hacia los espacios cerrados, como sótanos y plantas bajas mal ventiladas. Aunque el riesgo disminuye a medida que subimos en altura, el radón puede estar presente en pisos superiores debido a factores como los materiales de construcción y el ‘efecto chimenea’.

Este gas radiactivo, producto de la desintegración del uranio en la corteza terrestre, se infiltra a través de la porosidad del terreno, y aunque no se percibe, sus efectos sobre la salud son devastadores. La exposición prolongada a sus partículas está estrechamente vinculada a afecciones graves de salud, como se demostró hace más de un siglo, cuando se identificó la relación con los mineros que trabajaban en entornos con altas concentraciones de radón.

Aerial view of new residential complex of Diagonal Mar i el Front Maritim del Poblenou in sunny day, Barcelona, Spain

Este es un tema que, aunque natural, no puede ser ignorado. La falta de medidas preventivas en la edificación ha sido uno de los mayores desafíos. Durante años, el radón fue tratado solo como una recomendación técnica, pero hoy se exigen medidas específicas en las zonas de mayor riesgo. El Real Decreto 732/2019, que modifica el Código Técnico de la Edificación (CTE), establece la necesidad de tomar medidas en áreas con concentración elevada de radón. A esto se suma la instrucción IS-47 del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que exige medir el radón en los lugares de trabajo expuestos.

No hablamos solo de una cuestión técnica; hablamos de bienestar colectivo. El sector de la construcción tiene una gran oportunidad y responsabilidad para liderar esta transformación desarrollando soluciones efectivas y seguras que protejan a los usuarios de los riesgos asociados a este gas. Desde sistemas de ventilación adecuados que faciliten la renovación del aire y eviten su acumulación, hasta membranas de aislamiento que actúen como barrera impermeabilizante e impidan su infiltración desde los cimientos.

Además, en las zonas de mayor riesgo, es esencial implementar un monitoreo continuo del radón. Contar con la capacidad de medir su concentración en las edificaciones es crucial para asegurar que se mantenga dentro de los rangos seguros y proteger así la salud de los ocupantes.

Es hora de que todos los implicados, desde autoridades locales hasta empresas del sector, trabajemos en conjunto para reducir la exposición al radón y salvar vidas. La conciencia debe ser un compromiso colectivo, y el sector de la construcción tiene un papel fundamental en garantizar que las infraestructuras estén protegidas. Sabemos que las soluciones existen y que, con el compromiso adecuado, podemos poner fin a esta amenaza invisible.

Este desafío nos llama a todos, especialmente a quienes vivimos en regiones con mayor riesgo, como Galicia, que, como mencionábamos, tiene más del 70% de su territorio en alerta; Extremadura, con un 47%; o Madrid, donde el 36% de su territorio también está en riesgo debido a los elevados niveles de gas radón, según el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). El Plan Nacional contra el Radón, aprobado hace poco más de un año, marca un paso importante en la dirección correcta, pero aún queda mucho por hacer. Es necesario seguir con un enfoque multidisciplinar, movilizar recursos a nivel estatal, regional y local, y continuar desarrollando políticas eficaces.

Debemos recordar que las estadísticas representan vidas humanas, no solo números. Cada una de las muertes anuales es una familia que pierde a un ser querido. Es hora de que todos, como sociedad, pongamos un firme STOP al radón.

David Rodriguez – Product Manager Concrete Repair & Waterproofing Systems en Construction Solutions de Molins

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