Puesta en Obra Gas Radón 

El uranio (U-238) y el radio (Ra-226), procedente de este primero, están presentes en la composición de los suelos terrestres, concretamente en las rocas graníticas, arcillas o suelos arcósicos. En España, estos suelos son predominantes en la zona oeste de país, de norte a sur y en la zona noreste, cercana a Pirineos. Galicia es una de las zonas con más presencia de este tipo de suelos, seguida de Extremadura. 

El radio, al desintegrarse de manera natural, da lugar al gas radón. Este gas inerte es incoloro, inodoro, insípido y denso. Puede viajar a través del suelo y quedar expuesto en la superficie.  

En espacios cerrados, que este gas alcance la superficie es peligroso. El gas radón se acumula en estos espacios cerrados y afecta a la salud de las personas que habitan en él. 

Se puede afirmar que la acumulación de este gas es la segunda causa de cáncer pulmonar después del tabaquismo, reconocido por la OMS, y se calcula que causa alrededor de 21.000 muertes cada año. 

En 2019, el Código Técnico de la Edificación se ve modificado mediante Real Decreto con el objetivo de proteger a la población de los efectos de la exposición prolongada a gas radón en la salud. Esta modificación corresponde a dar cumplimiento a una de las obligaciones dirigidas a los Estados miembro y recogidas en la Directiva 2013/59/EURATOM. Esta directiva establece normas de seguridad básicas para la protección contra peligros derivados de la exposición a radiaciones ionizantes. 

Esta Directiva europea se transpone a la regulación española mediante el Documento de Exigencia Básica HS 6 del Código Técnico de la Edificación, titulado “Protección frente a la exposición al radón”. El ámbito de aplicación de este documento es aplicable a edificios de nueva planta o edificios rehabilitados en los que la actuación de reforma afecte a algún elemento constructivo que influya en la concentración de radón, ampliaciones o zonas de edificios afectados por un cambio de uso, siempre que estas situaciones se den en zonas con suelos con esta composición anteriormente mencionada. 

Según la concentración de gas radón, medida en bq/m3 (bequerelios por metro cúbico), podemos diferenciar dos zonas en España a partir de 300 bq/m3, nivel de referencia estandarizado y serán tratadas de forma diferenciada. En zona 1, las soluciones para mitigar la concentración de radón podrán ser una barrera de protección o una cámara ventilada. Cuando la zona sea catalogada como zona 2, habrá que instalar una barrera de protección y utilizar o una cámara de aire ventilada o realizar una despresurización del terreno. En rehabilitación, será fundamental el sellado de cerramiento y la mejora de ventilación, siempre complementando a las propias de obra nueva. 

Dentro de la barrera de protección, el Código Técnico de la Edificación hace referencia a las características o prestaciones que debe cumplir la misma. En cuanto a su puesta en obra, la barrera de protección debe tener continuidad, es decir, que las juntas y los solapes estén sellados. En elementos salientes y que interrumpan la barrera, estos encuentros deberán estar sellados. La barrera de radón debe tener la suficiente consistencia para no presentar fisuras por las que pueda permitirse el paso del gas radón y que tenga una durabilidad acorde a la vida útil del edificio. 

No solo hay que tener en cuenta las características de la barrera y que forme una barrera estanca. También es necesario controlar la disposición de la lámina sobre el soporte. La forma de ejecución de la barrera de protección se describe en el apartado 5.1 “Ejecución” del Documento Básico HS 6 cuando tiene un formato de lámina.  

  • Se debe garantizar que la superficie del soporte está limpia y uniforme, evitando así dañar la barrera de protección provocándole fisuras por las que pueda introducirse el gas radón.  
  • La barrera de protección nunca se podrá colocar directamente sobre el terreno. La barrera de protección se deberá disponer sobre una capa de hormigón de limpieza o mortero de cal hidráulica para evitar punzonamientos. 
  • Una vez que se haya instalado la barrera de protección, cuando vaya a recibir la solera, la barrera de protección tendrá que ser protegida por capas de protección antipunzonantes. 
  • Similar a la colocación de láminas impermeabilizantes en cubiertas, la barrera de protección cuando se encuentre con paramentos verticales, esquinas o rincones se instalarán bandas de refuerzo y se prolongará 20 cm en la vertical con respecto a la cota del terreno exterior. 

Puesta en obra del gas radón: cómo garantizar una protección eficaz en la edificación 

El uranio (U-238) y el radio (Ra-226), mineral que deriva del primero, están presentes de forma natural en la composición de los suelos terrestres, especialmente en rocas graníticas, arcillas y suelos arcósicos. En España, este tipo de terrenos se concentra principalmente en la zona oeste del país —de norte a sur— y en la zona noreste, próxima a los Pirineos. Galicia y Extremadura son las regiones con mayor presencia de estos suelos. 

Durante la desintegración natural del radio se libera gas radón, un gas noble incoloro, inodoro, insípido y denso. Su capacidad para desplazarse a través del terreno le permite alcanzar la superficie y filtrarse en el interior de los edificios. En espacios abiertos su dispersión evita riesgos, pero en ambientes cerrados —como viviendas, sótanos o locales mal ventilados— el gas puede acumularse y alcanzar concentraciones nocivas. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce al radón como la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaquismo, con una estimación de 21.000 muertes anuales atribuidas a su exposición prolongada. 

Marco normativo y regulación en España 

Con el fin de proteger a la población frente a este riesgo, en 2019 el Código Técnico de la Edificación (CTE) fue modificado mediante Real Decreto para incorporar medidas específicas de protección. Esta actualización responde a la transposición de la Directiva 2013/59/EURATOM, que establece normas de seguridad básicas contra los peligros derivados de la exposición a radiaciones ionizantes. 

En España, la normativa se concreta en el Documento Básico HS 6 “Protección frente a la exposición al radón” del CTE. Este documento es de aplicación en: 

  • Edificios de nueva planta
  • Rehabilitaciones que afecten a elementos constructivos que puedan modificar la concentración de radón. 
  • Ampliaciones o cambios de uso en edificios situados en zonas con suelos potencialmente emisores. 

El HS 6 establece un nivel de referencia de 300 Bq/m³ (bequerelios por metro cúbico) como límite para determinar las medidas de protección necesarias. 

Según la concentración esperada, se distinguen dos zonas en el territorio español: 

  • Zona 1: Se puede optar por una barrera de protección o una cámara ventilada
  • Zona 2: Debe instalarse una barrera de protección y, además, una cámara ventilada o un sistema de despresurización del terreno

En rehabilitaciones, además de estas soluciones, se recomienda sellar los cerramientos y mejorar la ventilación interior, complementando así las medidas de nueva construcción. 

Puesta en obra de la barrera de protección frente al radón 

La barrera de protección es uno de los elementos más eficaces para evitar la entrada del gas radón en los edificios. No obstante, su correcta puesta en obra resulta determinante para garantizar su efectividad a lo largo del tiempo. 

El CTE establece que la barrera debe mantener la continuidad en toda su superficie, evitando fugas y asegurando que las juntas y los solapes estén completamente sellados. En los puntos donde existan elementos que interrumpan su trazado —como pilares, pasos de instalaciones o encuentros con muros—, es imprescindible realizar sellados específicos y bandas de refuerzo

Asimismo, la barrera debe ser consistente y duradera, capaz de resistir tensiones y movimientos sin generar fisuras que permitan el paso del gas. Su vida útil debe ser equivalente, como mínimo, a la del propio edificio. 

Recomendaciones de ejecución según el DB HS 6 

El apartado 5.1 “Ejecución” del Documento Básico HS 6 detalla los requisitos técnicos para la colocación de las barreras en formato de lámina: 

  • Preparación del soporte: La superficie debe estar limpia, seca y uniforme, evitando irregularidades que puedan perforar o dañar la lámina. 
  • Base de apoyo: La barrera no debe colocarse directamente sobre el terreno. Debe disponerse sobre una capa de hormigón de limpieza o mortero de cal hidráulica, que actúe como protección frente a punzonamientos. 
  • Protección superior: Una vez instalada y antes de ejecutar la solera, se debe cubrir la barrera con una capa antipunzonante que evite daños durante las fases posteriores de obra. 
  • Encuentros con paramentos verticales: En esquinas, rincones o uniones con muros, se colocarán bandas de refuerzo y la lámina se prolongará al menos 20 cm en vertical por encima de la cota del terreno exterior, de forma similar a las láminas impermeabilizantes utilizadas en cubiertas. 

Estas precauciones aseguran la continuidad y la estanqueidad de la barrera, condiciones imprescindibles para lograr una protección efectiva frente al radón. 

Conclusiones 

El control del gas radón en la edificación no depende únicamente del tipo de material utilizado, sino de una correcta ejecución en obra. Una barrera mal instalada puede perder totalmente su eficacia, incluso si cumple con las especificaciones técnicas del CTE. 

La aplicación rigurosa de las directrices del Documento Básico HS 6, junto con una supervisión adecuada durante la fase de construcción, permite garantizar edificaciones más seguras y saludables. Incorporar medidas de protección frente al radón no solo es una obligación normativa: es una inversión en salud, durabilidad y calidad de vida

Construir frente al radón es construir con responsabilidad. 

Lydia Peinado Santiago. Specification Executive. Danosa.

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