Hacia túneles más sostenibles: innovación en impermeabilización con tecnología Composite


Shell Lining de Master Builders Solutions


El desarrollo de infraestructuras subterráneas ha sido históricamente un pilar fundamental del progreso
urbano. Túneles ferroviarios, carreteras subterráneas o redes de metro permiten descongestionar las
ciudades y mejorar la movilidad. Sin embargo, este avance tiene un coste: la construcción de túneles
implica un elevado consumo de materiales, especialmente hormigón, y con ello, una importante huella de
carbono asociada.


En un contexto marcado por la transición hacia modelos más sostenibles, el sector de la ingeniería civil
se enfrenta a un reto claro: cómo construir infraestructuras duraderas, seguras y funcionales reduciendo
al mismo tiempo su impacto ambiental. Es precisamente en este escenario donde surgen nuevas
soluciones tecnológicas impulsadas por empresas especializadas como Master Builders Solutions,
orientadas a optimizar los procesos constructivos y mejorar el rendimiento de los materiales.


Tradicionalmente, en túneles excavados mediante el Nuevo Método Austriaco (NATM), el sistema de
impermeabilización y revestimiento se ha basado en una secuencia de capas bien establecida: un
sostenimiento primario de hormigón proyectado reforzado con fibras, una capa drenante de geotextil, una
membrana impermeable de PVC y, finalmente, un revestimiento definitivo de hormigón ejecutado in situ.
Este sistema ha demostrado su eficacia durante décadas, pero también presenta limitaciones,
especialmente en términos de consumo de materiales, complejidad de ejecución y adaptabilidad en
rehabilitación.


La evolución de este concepto da lugar al Composite Shell Lining System (CSL), una solución que
replantea la forma en que se conciben los revestimientos de túneles. En lugar de trabajar con capas
independientes, el sistema CSL propone una integración funcional de los materiales, permitiendo que el
conjunto actúe como una estructura monolítica.


En este sistema, el hormigón proyectado continúa desempeñando su papel esencial como sostenimiento
primario, estabilizando el terreno excavado y controlando las deformaciones del macizo. Sin embargo, la
innovación reside en la incorporación de una membrana impermeable proyectable, como la MasterRoc
MSL 345, que se aplica directamente sobre el hormigón proyectado. A diferencia de las membranas
tradicionales, esta solución genera una capa continua, sin juntas ni solapes, con una elevada capacidad
de adherencia.


Esta característica resulta clave, ya que permite eliminar uno de los puntos débiles habituales de los
sistemas convencionales: las discontinuidades en la impermeabilización. Además, la adherencia entre
capas, superior a 1,2 MPa, favorece que el sistema trabaje de forma conjunta, mejorando su
comportamiento estructural y su durabilidad a largo plazo.


El sistema se completa con una capa estructural de mortero de altas prestaciones, como MasterCrete
488, que sustituye a la segunda capa de hormigón proyectado tradicional. Este cambio no solo simplifica
la ejecución, sino que también mejora la compacidad del revestimiento, reduce la permeabilidad y
minimiza el rebote durante la aplicación, lo que se traduce en una mayor eficiencia en obra.


Pero más allá de sus ventajas técnicas, el verdadero valor de este sistema radica en su contribución a la
sostenibilidad. La optimización de materiales y procesos permite reducir significativamente la huella de
carbono asociada a la construcción de túneles. Los sistemas tradicionales pueden generar en torno a
5665 kg de CO₂ equivalente por metro lineal de túnel, mientras que la aplicación del sistema CSL reduce
estas emisiones hasta aproximadamente 3661 kg de CO₂ equivalente. En su versión optimizada,
utilizando mortero estructural en lugar de una segunda capa de hormigón proyectado, las emisiones
pueden descender hasta unos 3237 kg de CO₂ equivalente por metro lineal.


Estas cifras reflejan un cambio relevante en la forma de abordar la construcción subterránea, donde la
eficiencia no solo se mide en términos de rendimiento técnico, sino también en impacto ambiental.
Además, este tipo de soluciones resulta especialmente interesante en proyectos de rehabilitación, donde
las limitaciones de espacio exigen sistemas de bajo espesor y alta eficiencia.


La impermeabilización, a menudo considerada un aspecto secundario frente a la estructura, adquiere así
un papel protagonista. No solo garantiza la estanqueidad del túnel, sino que contribuye directamente a
prolongar su vida útil, reducir costes de mantenimiento y mejorar la seguridad de la infraestructura.
En definitiva, la adopción de tecnologías como el Composite Shell Lining System, desarrolladas por
Master Builders Solutions, representa un paso adelante hacia una ingeniería más eficiente y
responsable. En un sector donde cada metro construido implica un consumo significativo de recursos, la
innovación en materiales y sistemas constructivos se convierte en una herramienta clave para avanzar
hacia infraestructuras más sostenibles.


El reto ya no es solo construir más, sino construir mejor.

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