El Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) se ha consolidado
como una solución eficaz para mejorar el rendimiento energético de los edificios.
Sin embargo, su eficacia no solo radica en las propiedades de los materiales
aislantes, sino también en los componentes que garantizan la durabilidad y
resistencia mecánica del sistema.
En este contexto, la capa de armadura juega un papel crucial y contribuye a
mejorar las características mecánicas de los morteros de refuerzo y a absorber
las tensiones que puedan generarse entre las placas de aislamiento.
Una vez colocadas las placas de aislamiento y realizadas las esquinas se pasa
a aplicar directamente sobre ellas el mortero de base con un espesor definido
por el fabricante.
Esta capa de refuerzo y alisado se denomina capa base, puede extenderse con
llana o con máquina de proyectar y es la que proporciona la mayor parte de las
prestaciones mecánicas.
Mientras está fresca la capa base, se coloca la malla cuyo tejido debe penetrar
mediante presión sobre la primera capa de mortero fresco; se coloca ejerciendo
presión para que quede embebida y sin pliegues.
Aplicación de un SATE. Durabilidad y resistencia mecánica del SATE. Función principal de la capa de armadura.